jueves 3 de noviembre de 2011

De alguna forma, de eso se trata vivir...

¿Preocuparse?
Mejor divertirse y en ratos libres, ocuparse.
No es ser cobarde, no es ser ignorante.
Es aprender que vivir,
no es vivir la vida de los demás, ni tampoco sin ellos.
Aprender que vivir también es jugar.
Cantar, bailar.
Si siendo feliz uno rinde más,
¿como tristemente nos queremos ayudar?
Cierto es, que por momentos la realidad es gris.
Pero para poder pintarla es necesario vivir en colores.
Es verdad, no podemos negar la realidad.
Pero podemos construír, y reconstruir cada vez que algo salga mal.
Por momentos olvidamos el poder que tenemos,
Que sin nosotros, el otro no es nada, tanto como nosotros no somos nada sin el otro.
(Lo malo es que sólo recordamos esa última parte de la oración).
No legitimes tal o cual opinión ¡OPINÁ!
No te encuadres en tal posición, pues no podrás avanzar.
¿Preocuparse?
El que mucho se preocupa, poco se ocupa.
Al final, transmite más confianza el que con alegría pone voluntad,
que el que con pesimismo impone la necesidad de ser serio.
Es que un análisis profundo demuestra que la seriedad reviste en su génesis una falta de energía.
No se es serio porque así hay que ser, se es serio porque se está con desgano.
¡La diversión no impide la acción!
La dinamiza...
Tachá el prejuicio que relaciona al divertido con la irresponsabilidad.
¡Si una cosa no afecta a la otra!
No justifiques esa cara de amargado, ¡cambiala!
Crear, soñar, imaginar son parte de la felicidad.
Y por su parte, aportan soluciones (a las que la razón nunca podrá llegar).
¿Inmadura?
Clasificame como quieras, pero ¡ojo!
No juzgues y no serás juzgado.
¡Claro que me importa la opinión de los demás!
NO quiero vivir una vida de alegría en soledad.
¡No tiene sentido!
Quiero compartirla, quiero difundirla, quiero entregarla.
¡Quiero invitarte a vivirla!