Hay momentos en que uno frena para reflexionar un poco.
Llega la hora de buscar lo que hemos aprendido a lo largo de esta (corto) tiempo que llevamos de consciencia...
Yo hoy decidí hacerlo.
Me sorprendí de mi misma al ver que he aprendido grandes cosas.
Me sentí feliz y me incentivé a seguir aprendiendo.
A lo largo de estos 17 años,
aprendí que no se trata de esperar grandes momentos, sino que cada minuto te prepara para valorar cada acontecimiento que se presente: sin prepararnos, no valorariamos nada en lo absoluto.
Aprendí que en la vida existen grandes personas que se cruzan en nuestro camino para admirarlas e imitar sus grandes virtudes, pero también aprendí que hay otras que están a tu lado todo el tiempo, ayudándote a seguir por ese camino correcto. Aquellas personas valen más que oro.
Aprendí a sentir la paz en la belleza de la naturaleza, pero también aprendí a descubrir la infinidad de experiencias (realmente útiles para crecer) que te ofrece la ciudad.
Aprendí que me queda mucho por aprender, y que nunca, por nada del mundo, debemos dejar de crecer.
Aprendí que me puedo llevar bien conmigo misma, estar orgullosa de lo que he conseguido y ser feliz como soy, siempre y cuando, no me olvide nunca que tengo mucho por mejorar... que tengo mucho por aprender.
Se podría que yo,
ya sé muy bien la forma de ser feliz.
Y no voy dejar que esa fórmula se la lleve el olvido.
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